La principal consecuencia de un aborto, y al margen de que podamos pensar que estamos acabando con una vida inocente, estará en el malestar físico y las molestias que vamos a notar tras practicarse la interrupción del embarazo. Por otro lado, está la conscuencia psíquica ya que muchas mujeres no pueden olvidar la acción de abortar, ya sea deseada o por otro lado necesaria (en casos de complicaciones durante el embarazo).
Existen diversos métodos abortivos, entre los que incluyo el tomar píldoras, aunque el más común es el que se conoce como “legrado” y que consiste en que vacían el tejido del útero. Este método es el utilizado para los casos de mujeres embarazadas y que han tenido algún problema ya que el feto no se ha desarrollado como debería. Para realizar la interrupción de un embarazo se ha de practicar en una clínica legal y sobre todo con el consentimiento de los padres (en el caso de que así lo estipule la ley).
Entre las consecuencias o sus efectos son posibles sangrados, fiebres, infecciones, cólicos y que además debes permanecer en reposo unas cuantas horas.
A esto se le suma el que tras abortar muchas mujeres presentan manifestaciones de estrés quepuede alargarse entre cinco y diez años.
De hecho se dice que la mujer posee un instinto materno dado por la misma naturaleza. Violentarlo significa acumular traumas que a veces se manifiestan poco después, pero en otras ocasiones quedan latentes y explotan años más tarde, en las formas más inesperadas como patologías y reacciones psicológicas anómalas.
Por otro lado cabe señalar que algunas mujeres que abortaron durante el período adolescente presentan casos de angustia, ansiedad, uso de drogas, pérdida de la autoestima, sentimiento de culpa, insomnio, pesadillas aterradoras, abuso de fármacos, afecciones psicosomáticas, agotamiento, dificultad de concentración, misantropía y depresión como consecuencia de lo que han hecho.
“Primero está el derecho a la vida y después el derecho a elegir”



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